martes, 4 de enero de 2011

2010

Puesto que ha acabado el año 2010 todos los medios de (des)información, así como blogs y demás sitios donde puedes escribir lo que quieras, están haciendo recopilatorios de noticias y valoraciones de el año y muy a menudo también de la década. Así que me siento levemente presionado a hacer lo mismo (por eso del instinto de mutación que tenemos los humanos y tal). Pero entonces pensé, ¿qué sentido tiene hacer una valoración cada año? ¿o cada década?; ¿por qué no cada 6 meses o cada 5 años? Otra cosa que es arbitraria y como no me apetece seguir ciegamente arbitrariedades, no voy a hablar del 2010 ni de la primera década de los 2000.

En su lugar voy a hablar de un libro que he leído recientemente: el Diario de Ana Frank. Pero no para hablar de judíos ni del Holocausto, al menos no directamente.
El Diario tiene un par de peculiaridades: la primera es que es un documento real, y escrito día a día, por lo que no se omiten detalles y la historia es verídica, no inventada en la cabeza de ningún escritor. La segunda es que fue escrito por una chica en plena pre-adolescencia (de los 13 a los 15 años). Además la versión que he leído es reciente por lo que se han incluido muchos fragmentos realmente interesantes omitidos en versiones anteriores por el padre de Ana Frank.
Yo el libro lo dividiría en dos partes, separadas (mas o menos) por octubre de 1943. En la primera se pueden observar claramente los cambios de humor, la inmadurez y la agresividad de Ana, normal en la pre-adolescencia, pero acentuada por el hecho de estar encerrada con otras 7 personas. En esta parte los sentimientos que se reflejan en el diario son básicamente de rabia y de frustración frente a un mundo que se ha venido abajo y unos adultos incapaces de comprenderla. No obstante esta primera parte es un poco repetitiva, es casi una sucesión de peleas entre los demás habitantes de la "casa de atrás".
La segunda parte es muchísimo más interesante, se puede ver claramente como Ana madura, al menos psicológicamente, como las peleas van remitiendo y como va surgiendo un nuevo sentimiento en ella. Esta parte es como una sucesión de fotogramas que muestran el proceso por el que madura una persona. Ella misma escribe una entrada de su diario dedicada a reflexionar sobre los cambios que le han sucedido psicológicamente, como ha avanzado y como se ha independizado sentimentalmente de sus padres. Además en esta etapa surge su pasión, que es escribir cuentos, y decide su camino: estudiar periodismo y llegar a ser escritora.
No se si lo es, pero debería ser un libro de lectura obligatoria para psicólogos, es una maravilla.
Una vez uno ha terminado de leer el libro y se tiene un profundo conocimiento sobre la psique de Ana, casi como el de un amigo o un hermano; es inevitable romper a llorar (sea por fuera o por dentro) al recordar su trágico final, por que es digno de una tragedia griega: faltando meses para la liberación de Holanda y tras haber madurado y aprendido a convivir encerrada con otras 7 personas; son delatados y enviados a campos de concentración, donde todos morirán, excepto el padre de Ana.
Es una prueba de la estupidez y a la vez de la belleza interior humana; a veces me pregunto por qué suelen ir de la mano ambas.
Saludos

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