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miércoles, 11 de enero de 2012

Monsanto y los OMG

Ambos conceptos parecen ir invariablemente unidos. Siempre que alguien ataca a los OMG (organismos modificados genéticamente) hace referencia a Monsanto, que acaba acaparando el debate. Sin duda hay que separar ambos conceptos, por un lado los OMG y por el otro Monsanto.
Un OMG es un organismo al que hemos realizado (sea por transgénesis u otro método) un cambio en su genoma con respecto a una variante “silvestre” (el original). Esto en realidad ocurre constantemente en el mundo natural, hay muchas mutaciones que se producen espontáneamente y sin nuestra intervención; y nos hemos aprovechado de ello para generar variantes de plantas más productivas y nutritivas durante miles de años.
Evolución del maíz desde una especie de espiga hasta la mazorca actual por selección artificial

Ahora sólo aceleramos el proceso y le ponemos una dirección. ¿Qué si hay riesgos? Depende del tipo de modificación que hagas. Cambiar algo en la genética de un organismo es arriesgado (para el organismo, no para nosotros) porque no sabes realmente lo que va a ocurrir y puede que el resultado sencillamente no sea viable. Pero de ahí a que haya un riesgo real para la salud humana hay un trecho muy largo. Modificar un microorganismo bien caracterizado para que sintetice un producto que luego vamos a purificar (como antibióticos o insulina) no tiene ningún riesgo. Para empezar porque si el microorganismo diese alguna sustancia no deseada se eliminaría en la purificación. Además las bacterias (gracias a su capacidad para transferirse genes unas a otras, como el que regala cromos), llevan haciendo esto millones de años y es un proceso muy conocido. Y estas bacterias se cultivan en un ambiente muy controlado.


La modificación de organismos superiores tampoco debe en principio entrañar ningún riesgo. Si bien es cierto que se producen muchísimas más interacciones entre células, con el exterior, con otros organismos, lo que dificulta mucho saber que va a pasar en un ecosistema (como un campo de cultivo) si introducimos un OMG. Lo más probable es que no pase nada o que los cambios sean mínimos. Animales y plantas modificados genéticamente no deben de presentar problemas para la salud, ya que si el metabolito que queremos que produzca con la modificación genética es perjudicial o interacciona con otros del propio animal creando compuestos dañinos para nosotros, muy probable que lo sea para el propio animal y muera. Y si no, en las pruebas que se realizan antes de sacarlo al mercado se verá este efecto y no entrará en el mercado. 


Así que unas bajas probabilidades de que un organismo sea perjudicial junto con estudios medioambientales y una regulación exigente garantizan unos OMG que pueden ser una gran herramienta para mejorar nuestra alimentación, producir medicamentos e incluso ayudar a acabar con el hambre en el mundo (plantas más nutritivas y productivas) o reforestar zonas que se están convirtiendo en desiertos (plantas que enriquezcan el suelo y que resistan ambientes secos). 



Y sin embargo, a pesar que los expertos en genética dicen que estos organismos son seguros, hay una enorme oposición a ellos que venía originalmente de grupos antimundialización y ahora del lobby de los alimentos “orgánicos” (me hace gracia este nombre, como si el resto fueran alimentos “inorgánicos”) o ecológicos.
¿Cómo ha podido pasar esto? Aquí es donde entran tres factores. Primero el de nuestra cultura popular, ¿cuántos monstruos de nuestras novelas o películas no están creados por científicos que “juegan a ser dioses” con la naturaleza? Asique a pesar de la falta de rigor de estas historias, están muy arraigadas y vemos en los transgénicos el principio de un super bosque mutante que ataca a la humanidad (como en “Origin: spirits of the past” donde un experimento con plantas modificadas en la Luna sale mal y atacan la Tierra, o en “Nausicaa” de Hayao Miyazaki,).

Dejo la canción de la intro de Origin, a parte de las plantas espaciales asesinas, la música no tiene desperdicio


El segundo factor podría llamarse moda, pijería, etc… Los alimentos ecológicos están de moda y son más caros. Muchos famosillos y famosos (sobre todo de Hollywood) apoyan estos productos sin tener ni idea de lo que están hablando, y la gente pues los sigue.

Y el tercer factor es la política de las empresas, sobre todo de Monsanto, a la cual debemos la mayor parte de la mala fama de los transgénicos. Para ello voy contar un par de historias que han llevado a Monsanto a ser odiada por muchos, arrastrando a los OMG con ella.


El “Posilac”. Es el nombre comercial de la hormona de crecimiento bobino (BGH) producida por bacterias modificadas genéticamente. Monsanto vende este producto porque incrementa la producción de leche de las vacas. El Posilac en sí, no tiene nada de malo, es como la hormona de la propia vaca; sin embargo esta “sobredosis hormonal” tiene sus consecuencias en el animal. Un estudio destaca que las vacas sometidas a este tipo de tratamiento tienen un riesgo un 25% mayor de sufrir mastitis (infecciones en las mamas, un artículo sobre ello: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC280709/?tool=pmcentrez), lo que requiere más tratamientos con antibióticos (además de que el pus se mezcla con la leche, tras la pasteurización mueren las bacterias, pero…puaj). Y hace tiempo que el mercado de la leche produce más de la que se consume. Así que aquí tenemos a Monsanto con un nuevo producto para producir más de lo que no se necesita y con riesgos para la salud animal. No os preocupéis en la UE y Canadá está prohibido (se sospecha de que Monsanto presionó a la FDA para que le diera el visto bueno). Además se ha posicionado en contra del etiquetado de la leche de vacas tratadas con BGH.

Efecto de la BGH en exceso, las mamas aumentan de tamaño y eso a la vaca, le duele
Y por si no fuera poco dos periodistas de una filial de FOX news trataron de sacar a la luz la historia, así que Monsanto amenazó a la FOX y esta trató de sobornar a los periodistas o cancelar el programa. Finalmente despidió a los dos periodistas. La historia, en este video, es la segunda parte del documental “The corporation” (uno de mis favoritos sus tres partes están en youtube), en el minuto 45:

 

Otra historia, cuanto menos curiosa, es la de un granjero canadiense, Percy Schmeiser, cuyo campo estaba próximo a otros que utilizaban una variante de canola (una planta usada para producir aceites vegetales o biodiesel) modificada genéticamente para ser resistente a glifosfato (un herbicida). En la cosecha de este hombre (que no usaba la variante modificada) empezaron a aparecer plantas resistentes a glifosfato, la causa puede ser la polinización cruzada o que el viento u otros factores llevaran hasta su campo las semillas de campos colindantes. Este señor no usaba el glifosfato, por lo que resistencia de la planta no le servía de nada. Sin embargo Monsanto, ni corto ni perezoso, demandó al hombre por usar sus plantas con sus genes (propiedad intelectual de la empresa, y por tanto protegidos) sin su permiso. Finalmente Monsanto ganó el juicio y el granjero tuvo que pagar una indemnización, pero a pesar de esto, Monsanto perdió la batalla de la opinión pública al comportarse como un ogro avaro. 

Percy Schmeiser, con plantas de canola
Además el glifosfato, herbicida estrella de Monsanto, siempre ha sido bastante cuestionado. De hecho acabo de leer un artículo (http://www.biolcell.org/boc/096/0245/boc0960245.pdf) que demuestra la conexión entre el glifosfato y la desregulación del ciclo celular.

Estructura del glifosfato
Por si fuera poco en 2005 se descubrió que Monsanto trató de sobornar a un funcionario de Indonesia para acelerar la introducción del algodón transgénico en ese país, ya que hay una fuerte oposición (http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/4153635.stm).

Y acabo de leer un artículo (http://www.biolsci.org/v05p0706.htm) en el que 3 variedades de maíz de Monsanto son puestas a prueba durante 3 meses con ratas. Los resultados son daños en hígado y riñón principalmente. En las conclusiones del artículo se añade que son necesarias pruebas a mucho más largo plazo y con más especies porque solo estos resultados no son concluyentes.


Una vez vistos estos ejemplos no nos extrañe que Monsanto tenga la mala fama que tiene (y merece) y que, desgraciadamente, haya arrastrado a los OMG con eso. Se hizo mal desde el principio, las compañías pensaban en enriquecerse rápidamente. Forzaron a los legisladores para que todo fuera patentable (y por lo tanto propiedad de alguien) y ganaron mucho con las patentes de genes y organismos, a pesar de asustar a la opinión pública. Luego comenzaron a usar OMG de forma masiva y sin una adecuada concienciación de la gente que no tiene una formación muy buena en biología (la mayoría), a la que eso de genética le sonaba a los comics de Hulk y que no se fiaba de las regulaciones ni de los reguladores (sobre todo después de descalabros en sanidad pública como con el amianto, el cáncer y el tabaco, el DDT…). Además el cultivo masivo de las pocas especies de transgénicos aprobadas ha reducido la variabilidad de especies cultivadas. Por no mencionar que el hecho de que una sola empresa (como no, Monsanto) controle la mayor parte de los OMG del mundo, dejando a gran cantidad de agricultores dependientes de sus productos exclusivamente, ya que el glifosfato no es biodegradable, por lo que no puedes cultivar posteriormente algo que no sea transgénico. Y para rematar la faena las pruebas de transgénicos de Monsanto son (sólo) de 90 días y aún así estudios independientes han encontrado problemas con algunos de sus productos. Son productos que vamos a tener que consumir a lo largo de nuestra vida, merecemos un mínimo de seguridad a largo plazo.

La conclusión a la que llego yo de todo es que los OMG son valiosas herramientas científicas que pueden generar muchos beneficios para todos, pero que hay que regularlos y controlarlos muy intensamente (más de lo que en la actualidad) para evitar los abusos y malos usos que les han dado una pésima fama (de la cual Monsanto es responsable es gran medida).


Al fin y al cabo, las modificaciones genéticas no son moco de pavo.


sábado, 1 de octubre de 2011

Las carreras de ciencias... ¡Vaya timo!

Todavía recuerdo el gran temor que supuso para mis padres que declarase, allá por tercero de la ESO, que yo quería estudiar arqueología (o paleontología en su defecto). Tras mucha insistencia acabaron convenciéndome de que hiciera “ciencias”. Uno de los argumentos que se repetía hasta la saciedad era el del empleo: “Con una carrera de letras sólo vas a poder trabajar de profesor”, “No vas a encontrar nunca trabajo con las letras”.  Así que yo, al igual que mucha gente que he conocido, fuimos convencidos de que las ciencias experimentales nos llevarían a un trabajo estable, bien remunerado y con el que serviríamos a la humanidad: el país de la gominola, vamos.
Pero ya a finales de bachillerato se empezaban a oír truenos de tormenta en la lejanía, avisando de que no todo era de color rosa, pero era tarde para virar el barco. Y una vez llegas la universidad empiezas a enterarte de que hay científicos en el paro, que las investigaciones las manda quien paga y que no vas a ver un sueldo decente hasta que tengas calva y canas. Papá, mamá, os equivocasteis, ¡tendríais que haberme metido a especulador!

Parece que en este país hay que no tener un duro para ser popular (a excepción de los deportistas). Según un informe de Metroscopía los científicos somos el colectivo profesional mejor valorado (página 9 http://bit.ly/p4x6zQ ) y sin embargo uno de los países que menos invierte en I+D del mundo occidental. Este es un problema que a España le viene de antiguo. Ya en 1906 hubo científicos (a nivel internacional) que se extrañaron cuando un español, Ramón y Cajal, compartió el premio Nobel. Y dentro de la propia España, Miguel de Unamuno dejó muy claro el sentimiento nacional con su famoso “¡Qué inventen ellos!”. Y así nos va. No tengo las cifras pero, me da la impresión de que España es un gran exportador de cerebros, para consternación de la gente que ve como toda la inversión en educación realizada por el Estado se marcha a Alemania, Francia, U.K. o U.S.A. entre otros.

Mi profesor de técnicas instrumentales avanzadas sugirió que alguien escribiese un artículo relacionado con la educación en ciencias y en ese instante recordé algo que dijo sobre las exposiciones de ciencia para niños, que les extienden cheques de ilusiones que luego no se pueden cobrar*.

Yo desde mi humilde posición de estudiante de biotecnología digo que me parece injusto, los científicos (o al menos yo creo que la inmensa mayoría) trabajan por amor al conocimiento y al progreso de la humanidad (o de lo contrario se habrían metido a económicas o derecho) y les pagamos con la ridiculización en nuestra cultura popular, un sueldo mísero y limitaciones en los campos de investigación; y encima deben estar agradecidos por ello al Estado. No digo que debamos darles sueldos de ejecutivo ni “ferraris”, con un trato justo bastaría.


Y ahora se me lanzarán al cuello todos esos “realistas” que insisten en que nada puede cambiar, que seguirán siempre mandando los mismos y llevándose la parte grande del pastel mientras el resto nos conformamos con las migajas (y los científicos con las migajas de las migajas). Puede que tengan razón, pero entonces me los imagino en el siglo XVIII diciendo que la esclavitud es imposible de abolir, que los negros nunca tendrán derechos ni nada por el estilo. O en el siglo X diciendo que los siervos pertenecen a su señor feudal y que así será per secula seculorum.

Bueno, parece que (inevitablemente) he acabado hablando de utopías, que le vamos a hacer.

Recapitulando, cómo vemos la educación en ciencias. Pues los estudiantes la vemos jodida (por si no había quedado claro), porque ya (prácticamente todos) hemos asumido que de nuestra promoción sólo va a trabajar en investigación el primero (y como mucho el segundo también). No es que piense que no hay que reconocer los méritos del que más capacidades y horas de trabajo le echa, pero también hay que asumir que no todos pueden ser el número uno, aunque lo intentasen con todas sus fuerzas. Creo que el umbral es demasiado alto. Y ¿quién tiene la culpa? La poca demanda, ya que hay poco dinero y energías invertidos en investigación. Todo nos lleva a lo mismo.

Este pesimismo queda patente cuando bromeamos (medio en serio) sobre lo inútil que será saber manejar un espectrofotómetro a la hora de trabajar en un establecimiento de comida basura.

*Con respecto a las exposiciones de ciencia para niños, después de pensarlo, creo que el problema no es que les den alas, sino que luego tengan que cortárselas para regalarlas a otra mucha gente que hace menos por la humanidad, cobrando más.

Gracias.



Career in science ... what a scam!

I still remember the great fear which represented for my parents that I declared, back in secondary, I wanted to study archeology (or paleontology in the absence of it). After much prodding I became convinced to do "science." One of the arguments which they repeated over and over again was that of employment: "In a career of letters you are only going to be working as a teacher “,” You will not find ever work with the letters”. So I, like many other people I've met, was convinced that experimental science would lead me to a stable job, well paid and which would serve humanity: wonderland.
But it was the end of high school and we were starting to hear thunder storm in the distance, warning us that all was not pink, but it was too late to turn the boat. And once you reach college you start learning that there are scientists out of work, investigations are commanded by the payer and you will not see a decent salary until you are bald and gray. Dad, Mom, you were wrong; you would have to put me to speculate!
It seems that in this country you should be poor for be popular (except athletes). According to a report Metroscopia scientists are the professional group most valued (page 9 http://bit.ly/p4x6zQ) but one of the countries that invests less in R & D in the Western world. This is an old problem for Spain. By 1906 there were scientists (international) who were surprised when a Spanish, Ramón y Cajal, shared the Nobel Prize. And within Spain itself, Miguel de Unamuno made it very clear national feeling with his famous "Let them invent!" (referred to the other countries). And so it goes. I have no figures but it seems to me that Spain is a major exporter of brains, to the dismay of the people he sees as the entire investment in education made by the State goes to Germany, France, UK or U.S.A. among others.

+What do you feel, being one of the top researchers of this country?
-I'm hungry

My teacher of advanced instrumental techniques suggested that someone write an article about science education, and in that moment I remembered something he said about science exhibitions for children that extend to them illusions checks that cannot be charged *.

From my humble position as a student of biotechnology say that it seems unfair, scientists (or at least I think that the vast majority) work for the love of knowledge and human progress (or otherwise would have gone to economic or right) and we pay them with ridicule in our popular culture, a meager salary and limitations in the research fields, and above this they should be grateful for the state. I'm not saying we should give them executive salaries or "ferraris", a fair treatment is enough.

Biologist researcher


And now my neck will be launched by all the "realists" who insist in saying that nothing can change, that the rulers will never fall, and they will own the big part of the pie while the rest of us settle for the crumbs (and scientists for the crumbs of crumbs). They may be right, but then I imagine them in the eighteenth century saying slavery is impossible to abolish, blacks will never have any rights or anything like that. Or in the tenth century saying that the servants belong to his feudal lord and that it will be per secula seculorum.

Well, it seems that (inevitably) I ended up talking about utopias, no choice.

Summing up, how we see science education. For students we see it screwed (if it had not become clear), because (almost all) we have assumed that of our promotion is only going to work on research the first one (and as much the second as well). It is not that I think that we should not acknowledge the merits of that more skills and hours of work he made, but we must also assume that not everyone can be number one, although they tried with all his might. I think the threshold is too high. And, whose fault is it? The low demand, because there is little money and energy invested in research. Everything leads us to the same.

-Interesting curriculum, but how do you see yourselve in 5 years?
*Nobel award
*Bad Ph.D.
+Welcome to chilis, do you want me to reed the entrees?
+The most I think about it, the most it gets worst
-It's normal in the industry


This pessimism is evident when we joke (half seriously) about the futility of know how a spectrophotometer works if we are going to work in a junk food establishment.



"Get rich cost me what is yours"

* About children's science exhibition, on reflection, I think the problem is not to give them wings, but to cut it to give to another people who do much less for humanity, claiming more.

Thanks.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Diez años


Hoy es 11 de septiembre y parece que a todo el mundo le ha dado la neura de ponerse a escribir lo que ha cambiado desde los atentados de las torres gemelas, y yo no voy a ser menos.

Han cambiado muchas cosas en esta primera década del siglo XXI. Para empezar, el precio de los LEGO se ha incrementado drásticamente, ahora son casi un lujo. Por otro lado los comercios de ropa y zapatos (generalmente de mujer) han invadido las calles, provocando que si vas andando con tu madre, tu velocidad se reduzca a media hora por escaparate (o más). También han desaparecido las peonzas de toda clase, a pesar de ser en 2001 muy populares (yo estaba jugando con una en el momento de los atentados).  También los dibujos animados han cambiado, los han sustituido por el modelado virtual en los más infantiles; o por actores pre-adolescentes hormonados en el caso de las series para un público pre-adolescente hormonado.

Y el mundo ahora parece más pequeño, puedes chatear con gente de Corea (del sur), enterarte de la última hora de Seattle y leer el periódico sin levantarte de la silla. También ahora nos preocupamos por asuntos de oriente próximo, China, Sudamérica y África; que ya no parecen lugares tan remotos en este mundo interconectado.

Pero si hay algo que ha caracterizado esta década es el miedo. Usaron el miedo para justificar las guerras de Afganistán e Irak. Usaron el miedo para vendernos medicinas contra la gripe aviar y la gripe A. Usaron el miedo para poner cámaras en cada esquina, para pinchar conversaciones y recortar libertades (sobre todo en EE.UU.).  Usaron el miedo para intimidarnos y que apoyáramos acciones que van en contra de los derechos humanos y la democracia, como la operación plomo fundido, la prisión de Guantánamo y el saqueo de Irak por compañías americanas después de la guerra. 

Y en la economía también. Usaron el miedo al apocalipsis para que tolerásemos las ayudas al sector bancario, mientras los ejecutivos se embolsaban millones. Luego el miedo a los mercados, esos dioses clásicos que se ha de adorar o perecer. Todas las políticas son justificables si aplacan a los mercados, todas las leyes aprobadas si contentan a los mercados, toda la regulación vigente se relaja si con ello se dan por satisfechos los mercados. Y a la gente en paro o en la pobreza se le ha provisto (al menos) de un enemigo invisible e imbatible sobre el que volcar sus injurias y maldiciones: la crisis.

Pero parece que hay cosas que nunca cambian, como la estupidez patriótica de la gente, que llevó a la reelección de Bush hijo con la guerra de Irak igual que ocurrió con Thatcher tras la guerra de las Malvinas o con Putin con la de Chechenia.

También hemos podido comprobar de sobremanera el poder de la naturaleza, contra el que no hay protección posible, con los tsunamis de 2004 y 2010 y los volcanes de Islandia y Chile entre otros.
Pero también hemos avanzado, al menos en el campo científico. Nuevas curas y terapias han surgido en esta década. La investigación ha avanzado a pasos agigantados en numerosos campos y como resultado tenemos tecnologías como los teléfonos inteligentes, paneles solares de última generación y acceso ilimitado a contenidos multimedia en internet.

Internet ha revolucionado la manera de relacionarse y reivindicar con nuevos elementos como las redes sociales, twitter, anoymous o Wikileaks.

Y como guinda del pastel de esta década tenemos la llamada primavera árabe, en la que los pueblos del Magreb y oriente próximo están reclamando las libertades que se disfrutan en occidente (o Irán en algunos casos), alzándose contra dictadores que llevan décadas en el poder.


En conclusión, que a ver si bajan ya los precios de los LEGO, que ya va siendo hora.


Ten Years


Today is September 11 and it seems that everyone is writing about what has changed since the attacks on the twin towers, and I'm not going to be less.

Much has changed in this first decade of the century. For starters, the price of LEGO has increased dramatically, is now almost a luxury. On the other hand, the clothing and shoe stores (usually women’s ones) have invaded the streets, causing it if you walk with your mom, your speed is reduced to half an hour per showcase (or more). Also have disappeared the tops of all kinds, despite being very popular in 2001 (I was playing with one at the time of the attacks). Also, cartoons have changed, they have been replaced by modeling virtual drawings in the most childish, or pre-teen hormone actors in the case of the series for pre-teen hormone audience.


And the world seems smaller now; you can chat with people from (South) Korea, find out the last hour of Seattle and read the paper without leaving your chair. And we also worry about Middle East, China, South America and Africa issues that no longer seem as far away in this interconnected world.

But if anything has characterized this decade is fear. They used fear to justify wars in Afghanistan and Iraq. They used fear to sell us drugs against bird flu and influenza A. They used fear to put cameras on every corner, to prick talks and cut freedoms (especially in the U.S.). They used fear to intimidate us to support actions that go against human rights and democracy, as the operation Cast Lead, the Guantanamo prison and the looting of Iraq by American companies after the war.


And in the economy it happened as well. They used the fear to apocalypse for made us to tolerate aid to the banking sector while executives pocketed millions. Then the fear of markets, these classical gods that must be worshiped or we will perish. All policies are justified if they appease the markets, all laws passed if contented market, all the existing regulations were relaxed if doing so are satisfied markets. And for people who are unemployed or in poverty have been provided (at least) an invisible and invincible enemy on which dump their insults and curses: the crisis.

 

But it seems some things never change, like patriotic stupidity of people, which led the reelection of Bush Jr. with the war in Iraq, as happened with Thatcher after the Falklands War or Putin with Chechnya.

We have also heavily checked the power of nature (against which no protection is possible) with the 2004 and 2010 tsunamis and the volcanoes of Iceland and Chile among others.

But we have progressed, at least in the scientific field. New cures and therapies have emerged in this decade. Research has made ​​great strides in many areas and as a result we have technologies such as smart phones, next-generation solar panels and unlimited access to multimedia content on the Internet.

The Internet has revolutionized the way we relate to and claim new elements such as social networks, twitter, anoymous or Wikileaks.

The icing of the pie of this decade is the called Arab spring, in which the peoples of the Maghreb and the Middle East claiming for the freedoms that are enjoyed in the West (or Iran in some cases), rising up against dictators who have spent decades in power.



In conclusion, I want to see if lower prices of LEGO, it's about time.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La gran mentira


En estos momentos de crisis, muchos países necesitan préstamos de organizaciones transnacionales como la BCE, el FMI o el BM; y estas organizaciones suelen imponer una serie de condiciones para la concesión de tales sumas de dinero. Hay un par de ellas que se repiten desde los años 80 y son la desregulación del mercado y la privatización de empresas estatales.

La desregulación consiste en reducir lo más posible los aranceles y limitaciones para la actuación de empresas extranjeras en el país; y la privatización en vender las empresas públicas para que pasen a manos privadas.

Los políticos venden estas medidas como indispensables para salir del atolladero económico, pero lo más gracioso es que estas medidas no son beneficiosas para la economía de un país, sino más bien lo contrario.

La desregulación del mercado permite la entrada en juego de miles de simpáticos especuladores y la competencia con productos subvencionados de otros países. Un ejemplo muy conocido es el del maíz mexicano: México desreguló el mercado del maíz (entre otras cosas) y sus agricultores estuvieron en directa competencia con los agricultores estadounidenses. El problema es que Estados Unidos subvenciona su maíz, de modo que el precio de este producto es artificialmente barato. De hecho el maíz estadounidense se vende más barato de lo que le cuesta a un agricultor mexicano producirlo. Todo esto ha hecho que muchos agricultores mexicanos se hayan arruinado completamente y que México dependa totalmente de las importaciones de maíz de su vecino de arriba. Todo esto podía haberse evitado si México hubiera puesto un impuesto a las importaciones de Maíz norteamericano.

En resumen: la desregulación perjudica a los trabajadores y empresarios del país, pero beneficia a las corporaciones y productores extranjeros subvencionados por sus gobiernos. Esto no parece algo positivo para la economía nacional.

Por otro lado, las privatizaciones permiten adquirir, por una suma irrisoria, potentes empresas con beneficios que, compradores extranjeros, suelen exprimir y dejar en bancarrota. Un ejemplo de ello es Polonia: tras la caída del telón de acero, el FMI le exigió a Polonia que aplicase un amplio programa de privatizaciones (en contra de lo que deseaban sindicatos y obreros que era la creación de cooperativas para dirigir las empresas).Una parte de la potente industria pesada que daba cuantiosos beneficios fue vendida por una miseria y languideció en manos privadas. La enorme cantidad de huelgas (más de 6000 en 1992 y 7500 en 1993) y la movilización social permitió que el 62% de la industria siguiera en manos públicas. Aún así el país pasó del pleno empleo antes de las privatizaciones a tener un 25% de desempleo en muchas zonas en 1993. En 1989 el 15% de la población polaca vivía bajo el umbral de la pobreza; en 2003 era el 59%.

Uno de los beneficios de tener una industria pública es que en tiempos de crisis pueden sacrificar sus beneficios para seguir produciendo materiales a precios más bajos, para que otras industrias no aumenten sus costes de producción y no quiebren. En cambio en crisis las industrias privadas no pueden sacrificar sus beneficios y deben aumentar los precios de sus productos y despedir empleados; justo lo que ocurrió en Polonia.
La única explicación es que estas exigencias (desregulación y privatización) no tienen nada que ver con mejorar la economía de los países rescatados, sino con la imposición de una ideología neoliberal. Es decir, más que un rescate lo que ocurre es un chantaje: o aplicas esta ideología o no te prestamos dinero.

Lo triste es que se siguen repitiendo las mismas mentiras para encubrir el chantaje a Grecia, Portugal y cualquier otro país rescatado.

Para más información recomiendo la lectura de “La doctrina del shock” de Naomi Klein.

The big lie.

In these times of crisis, many countries need loans from transnational organizations such as the ECB, IMF or the WB, and these organizations often impose a number of conditions for the granting of such sums of money. There are a couple of them that are repeated from the 80's and they are: the market deregulation and privatization of state enterprises.

Deregulation consists in minimize tariffs and limitations on the performance of foreign enterprises in a country, and privatization is selling public enterprises to make them pass into private hands.

Politicians sell these measures as necessary to leave the economic quagmire, but the funny thing is that these measures are not beneficial to the economy of a country, rather the opposite.

Market deregulation allowed entering in game thousands of friendly speculators, and competition with subsidized products from other countries. A well known example is the Mexican corn: Mexico deregulated the market for corn (among other things) and their farmers were in direct competition with U.S. farmers. The problem is that the U.S. subsidizes its corn, so the price of this product is artificially cheap. In fact U.S. corn is sold cheaper than what it costs to produce for Mexican farmer. This has led many Mexican farmers completely ruined and that Mexico relies entirely on imports of corn from its upstream neighbor. All this could have been avoided if Mexico would have placed a tax on imports of U.S. corn.

In short: deregulation hurts workers and employers in the country, but it benefits corporations and foreign producers, subsidized by their governments. This does not seem a good thing for the national economy.

On the other hand, privatization enable the acquisition, for a paltry sum, powerful companies with profits, that foreign buyers often squeezed and left in bankruptcy. An example of this is Poland after the fall of the Iron Curtain, the IMF demanded that Poland has an extensive privatization program (contrary to what labor unions and workers wanted, the creation of cooperatives to lead business). A part of the heavy industry was sold for a pittance and languished in private hands. The sheer number of strikes (over 6000 in 1992 and 7500 in 1993) and social mobilization allowed 62% of the industry to continue in public hands. Yet, the country passed to have full employment before privatization to have 25% unemployment in many areas in 1993. In 1989 15% of the Polish population lived below the poverty line, in 2003 was 59%

One of the benefits of a public industry is that in times of crisis can sacrifice profits to keep producing materials at lower prices, so that other industries do not increase their production costs and not fail. In contrast, private industry in crisis can not sacrifice profits and should increase the prices of their products and fire employees, just what happened in Poland.

The only explanation is that these requirements (deregulation and privatization) have nothing to do with improving the country's economy, only with the imposition of a neoliberal ideology. That is, rather than a rescue, blackmail: apply this ideology or we will not loan you any money.

The sad thing is that they keep repeating the same lies to cover up the blackmail of Greece, Portugal and other countries rescued.

For more information I recommend reading "The Shock Doctrine" by Naomi Klein