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martes, 19 de febrero de 2013

Yo, Claudio; de Robert Graves



Este era un libro que quería leer desde hacía tiempo, la novela histórica y sobre todo si viene de Graves me llama mucho, pero no ha sido hasta ahora cuando he tenido un hueco libre para él. La verdad es que lo que a uno le llega sobre el emperador Claudio cuando leer sobre la historia de Roma, puede que no incite demasiado a leer. No fue un gran conquistador que llevó a sus ejércitos a la batalla ni amplió extensamente las fronteras del imperio. Además su reinado está situado entre dos sociópatas, Calígula y Nerón. No es alguien que pueda llamar nuestra atención (al menos no como podría hacerlo personajes como Escipión, Julio César, Octavio Augusto, Trajano…). De hecho cuando comencé el libro me impacienté bastante puesto que se pasa varios capítulos halando de la situación política y de los personajes que influían en Roma antes de que él naciese o cuando era demasiado pequeño como para tener una historia que contar. Y al fin cuando sale Claudio descubrimos (si es que no lo sabíamos de antes) que el pobre es cojo, tartamudo y con tics nerviosos. Pero pronto este personaje nos cautiva, puesto que a pesar de su apariencia no tiene un pelo de tonto, y es un auténtico buenazo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Recomendaciones desde el verano


Como puede comprobar cualquiera con acceso a un calendario, estamos en los coletazos finales del verano y las vacaciones hay quien ya las ha terminado. Tras esa gran (y muy necesaria) pausa, me dispongo a comentaros lo mejor que he visto y leído este verano. Me parece el mejor modo de reactivar la actividad bloguera y, ya de paso, que veáis por qué no he escrito nada.

Comencemos por la música, si no os importa. Este apartado será breve, este verano no he innovado demasiado en este aspecto. Se me ha ido la olla en dirección grunge (y bastante). Todo fue por culpa de mi novia que me dijo que no le gustaba demasiado Nirvana, así que yo empecé a escucharlos. Mi experiencia es del Nevermind y del Very Best (1994); ambos me han encantado. La voz rasgada de Kurt, que supongo que echa para atrás a mucha gente, a mi me ha parecido muy en consonancia con la instrumentación y la letra.

Opino parecido de los Foo Fighthers (redescubiertos también), bueno, de hecho hay quien los consideraría los sucesores de Nirvana (su cantante y guitarrista es ex-batería de Nirvana). Los he escuchado menos que a Nirvana, pero lo que he oído me ha gustado mucho. Ni qué decir tiene que los videoclips están geniales, “Walk” me hizo reír un buen rato.


Tampoco puedo dejar pasar un pedazo de banda como Shinedown, con  un hard rock alternativo muy chulo, ideal para ponerte las pilas. Tanto su disco de 2012 (“Amaryllis”) como el de 2008 (“The Sound of Madness”) me han venido fenomenal para refrescar mi repertorio, que llevaba demasiado tiempo sin incorporar nada en este estilo. Por cierto esta banda también me la pasó mi novia, pero intencionadamente (ahora estará menos enfadada por lo de Nirvana, espero).


 En otros estilos musicales, diré que también he redescubierto R.E.M. con su rock buenrrollero con trazas de country (Shinny Happy People, Bad day, Imitation of life, It’s the end of the world as we know it…). También me ha encantado Muse, con su acertada mezcla de electro con rock, además la voz del cantante le da un toque singular al grupo (Map of the problematiqué, Supermassive black hole, Resistance).


Y si estáis de exámenes y necesitáis descargar esa rabia y stress que lleváis dentro, lo mejor es un poco de deathcore, con Heaven shall burn (escuchar el disco Iconoclast).


Por último en rollo más indie o experimental, recomiendo Adebisi Shank (su último álbum, This is the second album of a band called Adebisi Shank, está genial) y Paus (su disco homónimo, Paus) que son de Portugal.


 
Pasemos a la siguiente sección: libros. Aquí hay para dar y regalar. Durante mi viaje hasta Galicia, pasando por Medinilla (Ávila) y Oporto, he tenido muchísimo tiempo para leer. Por cierto esta sección va para jóvenes lectores también, a partir de 15 años ya se puede leer prácticamente todo y los libros están en ediciones económicas (nada de 25 euros por un tocho de tapa dura)


Para empezar, Gerald Durrel. Este zoólogo ha escrito una trilogía que comienza con un fantástico “Mi familia y otros animales” y que habla de cuando tenía 10 años y estuvo viviendo en la isla de Corfú, Grecia, junto con su familia, en los años 30. Pocos libros me han hecho reír tanto y tan a gusto como estos tres. La cantidad de anécdotas que les ocurren a esta familia de ingleses afincados en una isla griega y lo divertido de estas hacen que te mire raro la gente de tu alrededor, porque cada 10 minutos tienes que pararte a reír. De hecho después de varios episodios de carcajadas incontenidas por mi parte mi madre me cogió el libro, para ver qué era lo que me hacía tanta gracia (y ahora ella está enganchada). 
Otro punto para el libro es que el chaval ya a esa edad muestra un enorme interés por la biología y entre anécdotas nos cuenta sus observaciones de chiquillo de 10 años sobre los animales que hay en la isla, desde mantis a escarabajos, pasando por urracas y tortugas; entre muchísimos otros.


 Durante mi viaje me acabe quedando sin libros para leer, asique por recomendación de mi padre me compré en una papelería “El Señor de las Moscas”. Es un libro bestial, por usar una comparación: este libro es a Robinson Crusoe lo que Batman es a Superman. La historia comienza con unos niños cuyo avión se estrella en una isla desierta y ningún adulto sobrevive, así que los chavales tendrán que aprender a vivir por ellos mismos. Un relato en el que se muestra al hombre fuera de la civilización, unos niños que no logran dominar a la naturaleza de la isla (ni tan si quiera su propia naturaleza humana), sino que, por el contrario, acaban siendo dominados. La versión de tapa blanda está bien, por algo más de cinco euros está en cualquier librería.

 
Otro relato oscuro que he leído (mejor dicho, releído) es “El corazón de las Tinieblas” de Conrad (otros libros suyos como “La línea de Sombra” son igualmente recomendables). El libro nos lleva al África colonial para que examinemos con nuestros propios ojos las brutalidades que los civilizadores europeos realizan con los salvajes. Pero también sufre la mente del protagonista, asfixiado en un continente nuevo, siguiendo el río en su barco, del cual no puede salir. Es más, la conocida película Apocalypse Now está basada en este libro (aunque adaptada a la guerra de Vietnam), recomiendo que se lea el libro y vea la película (o al revés). Y chicos no lo olvidéis: “¡El horror, el horror!”.


 
Y siguiendo con relatos de lugares exóticos, recomiendo enormemente “Viento del Este, Viento del Oeste” de la escritora Pearl S. Buck. Me ha sorprendido muy gratamente, yo ya había leído unos cuentos cortos suyos; pero ese libro es genial. Además se lee fantásticamente, en ningún momento me he sentido tentado a dejar la lectura (ni para ir al baño, comer u otras actividades). El contexto del libro es la apertura de China, a principios del siglo veinte, al mundo occidental (como el libro “Samurai” de Hishako Matsubara, aunque este está ambientado en Japón, recomendable también); y la aparición de jóvenes chinos formados en el extranjero que importaron otra forma de pensar y una visión más crítica de muchas tradiciones chinas (como vendar los pies de las niñas para que estos no crecieran). 
La historia, de una muchacha a la que casan con un joven cirujano educado en Estados Unidos, es de lo más entrañable, me ha dejado con ganas de leer más de esta autora.



Cambiando el tipo de libros, leí un folletín (más que libro, era tamaño media cuartilla o así) de Marvin Harris titulado “Jefes, cabecillas y abusones”. Harris, ese dios de la antropología para mi (“Vacas, cerdos, guerras y brujas… los enigmas de las cultura”, es otro libro suyo muy recomendable), aborda el problema de cómo explicar la existencia de una jerarquía de poder en las sociedades humanas, sin recurrir a prejuicios o explicaciones simplonas. De hecho el librillo está disponible online (http://ebookbrowse.com/harris-marvin-jefes-cabecillas-y-abusones-doc-d75280226), no teneís excusa para no echarle una ojeada. 

Sobre todo comenzando como lo hace, “¿Había vida antes de los jefes?


Vayamos ahora a la sección de cine. Este verano, con tanto viaje no he podido ver muchas películas, así  que no será una sección excesivamente larga.


Comenzaré con una película un tanto antigua (1953) del director sueco Ingmar Bergman, “Un verano con Mónica”. Aunque date de los años 50, esta peli me ha encantado y conmovido; pues si estuviera en color y con el vestuario apropiado podría encajar casi en cualquier época. El amor del verano salvaje y las decepciones que vienen luego al vivir en sociedad son el centro de la película. También hay erotismo y sensualidad (a pesar de la época) lo que le da un aire de frescura a la película y de ingenuidad a los personajes. Yo por mi parte me parece una película muy buena, un clásico poco conocido del cine.


 

Sigo ahora con una película de anime: “Summer wars” es una mezcla entre comedia un poco de enredo y ciencia ficción en el mundo virtual que implicará al típico nerd superdotado y a una chica preciosa que necesitará de su ayuda para causar buena impresión en su familia. 
La parte de ciencia ficción la pone un mundo de realidad virtual (una mezcla de second life con redes de compartir datos y servicios y estética anime) donde se realizan todas las gestiones e interacciones del mundo, incluyendo las de los gobiernos y empresas.
No sé si la película estará doblada al castellano, pero que queréis que os diga, me gusta más en japonés (que risas cuando usan tonos de voz que parecen sobreactuados).


 

La otra película que os quiero recomendar, es “Hacia rutas salvajes”, la historia de un joven que decide dejarlo todo y sencillamente viajar por toda Norteamérica, libre de la sociedad, los convencionalismos y todo lo que él desprecia. Una historia entrañable, sobre todo por la diversa gente que conoce. Sin embargo cuando finalice su huida a Alaska descubrirá algo sobre la felicidad, sobre su felicidad. Me encanta la narración de la hermana, no se sabe si son sus sentimientos o los de él cuando habla de su hermano y de su familia. Además las imágenes son preciosas.

Y para terminar hablaré de algunas cosillas sueltas más.

 

Si os gusta el comic os recomiendo “Fax from Sarajevo”, no se cual será la traducción al castellano. Narra la historia de un dibujante Bosnio que queda atrapado con su familia en la ciudad de Sarajevo mientras está asediada, su único medio de comunicarse con el exterior es mediante faxes que escribe a sus amigos y conocidos, entre ellos el autor del comic, que basándose en éstos creará esta obra.


 

En cuanto a webs y cosas por el estilo, tengo algunas sugerencias. Si sabéis inglés os recomiendo la web “Saturday morning breakfast cereal comics” donde hay muchísimas mini historietas que te hacen funcionar el coco y reír (al menos las que puedes entender). Algunos ejemplillos:  (Sex is like USB), (Existencialista), (I don’t believe in revolution), (Inner life), (Water into wine)

Además un par de páginas más. En el apartado de ciencia dejo caer un par, que seguro que ya conoceréis. Sobre ciencia en general http://amazings.es/ está genial, variada y entretenida; además en general en un estilo muy asequible para cualquier lector. Y ya que pasamos por este apartado no puedo dejar de reseñar los blogs Scientia, que últimamente aborda con asiduidad el tema de los engaños en la publicidad de alimentos funcionales y cosméticos (entre muchas otras cosas relacionadas con la alimentación y la bioquímica) y Los productos naturales, vaya timo que trata desde la óptica de un científico que conoce de primera mano los transgénicos (y no, parece ser que no le están sobornando Monsanto ni DuPont) la realidad de este tipo de cultivos y las múltiples dudas que surgen al plantear el dilema de cultivos “convencionales” frente “ecológicos”.

Y para hablar de cosas nuevas, la señorita @MyrRB ha abierto un blog recientemente, los artículos que ha posteado me parecen fantásticos, tanto en los que hace divulgación científica (sobre los priones, por ejemplo) como en los que aborda otros temas (gente que come de la basura, en vez de comida basura). Yo desde aquí os animo a todos a que le echéis un vistazo y lo incorporéis a vuestra lista de blogs habituales; y a ella a que escriba mucho, que tiene muchas cosas que decir.

Para finalizar, un blog en el que se habla de economía, sociedad, actualidad política y cosas por el estilo, pero desde una óptica neutral (o así me lo parece), con rigor y datos, más que con ideología: http://politikon.es/ Y de regalo os dejo la primera parte de una charla (con la mediación de escépticos en el pub) muy interesante de uno de los que escribe en este blog (el señor Roger Senserich). 


domingo, 26 de febrero de 2012

La magdalena que golpeó el hipocampo de Proust


Proust es uno de esos autores del que bastante gente ha oído hablar, muy pocos conocen su principal obra y aún menos han leído algo suyo; lo que se conoce como un “clásico literario”. Yo, dispuesto como siempre a enfrentarme a lo imposible (en cuanto a libros se refiere), decidí leer su obra más importante: “En busca del tiempo perdido” (“À la recherche du temps perdu”) dividida en 7 tomos.

Así que cogí el primer tomo (“Por el camino de Swann”), tomé asiento, inspeccioné lentamente la encuadernación de falsa piel granate con adornos dorados del libro, lo abrí y comencé a pasar hojas hasta llegar a la primera página con contenido y ahí empecé a leer. Durante unas 50 condenadas páginas el autor se dedica a describir al protagonista (Marcel)  mientras se levanta de la cama, incluyendo toda clase de reflexiones y abundantes recuerdos incompletos sobre un pueblo muy importante pare él (Combray), aunque no lo recuerda del todo; y por supuesto sin ninguna acción real.

Empezaba a resultar tediosa la lectura (y yo empezaba a dudar del estado mental de los críticos literarios) cuando de repente la detallada descripción de sus recuerdos finaliza con un punto y aparte y con un asterisco entre ese párrafo y el siguiente, señal de que algo iba a cambiar. Marcel reflexiona durante un instante sobre lo poco que recuerda del pueblo, hasta que por sugerencia de su madre toma un té con una magdalena. Y a continuación viene un grandioso párrafo que reproduciré (es largo, pero merece la pena):

[…] Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en, mucho, y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí. El brebaje la despertó, pero no sabe cuál es y lo único que puede hacer es repetir indefinidamente, pero cada vez con menos intensidad, ese testimonio que no sé interpretar y que quiero volver a pedirle dentro de un instante y encontrar intacto a mi disposición para llegar a una aclaración decisiva. Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad.
 […] 
Y de pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que tenía el pedazo de magdalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tilo, los domingos por la mañana en Combray (porque los domingos yo no salía hasta la hora de misa), cuando iba a darle los buenos días a su cuarto. Ver la magdalena no me había recordado nada, antes de que la probara; quizá porque, como había visto muchas, sin comerlas, en las pastelerías, su imagen se había separado de aquellos días de Combray para enlazarse a otros más recientes,
 […]
Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té.


Con este pasaje ya empieza a animarse la lectura y si lo leéis completo encontrareis que es bastante bello. Pero si prescindimos un poco de la retórica, podríamos pensar “¿Y ya está?, que se toma una taza de té y se acuerda de su pueblo, ¿eso es todo?” Y aquí es donde empieza mi investigación. Resulta, amigos y amigas, que hay mucha tela (y ciencia) detrás de este párrafo. Me picó la curiosidad pero no se desató una verdadera tormenta de búsquedas de artículos científicos al respecto hasta que no leí cierto libro: “Proust y la neurociencia” donde se abordan las relaciones entre músicos, cocineros o escritores pasados (Proust entre ellos) y la neurociencia más actual. En él se aborda la memoria (aparte de otros temas) y el punto de vista de Proust. A partir de ahí empecé a hurgar en la relación que puede haber entre la memoria y el sentido del olfato.


Ya de primeras hallé una conexión muy sustancial: la información de las neuronas olfativas va al córtex olfatorio y de ahí al sistema límbico (que gestiona nuestras emociones como ira, excitación, etc) y al hipocampo (donde se almacena la memoria a largo plazo). ¿Por qué esto es tan relevante? Pues porque todas las sensaciones son “filtradas” por el tálamo antes de llegar a cerebro, excepto las olfatorias, que van directamente y sin censura. Es decir si el cerebro fuera una discoteca, las sensaciones olfativas tienen pase VIP, mientras el resto deben de pasar por el segurata. La conexión que hay por tanto entre el olor y la memoria es muy intensa, lo que ya nos adelantaba Proust. Esta íntima relación se ha denominado “el efecto Proust”.

Y hay aún más, puesto que las sensaciones olfativas también van directamente al sistema límbico, centro de nuestras emociones. Es decir, el olfato no solo impresiona fuertemente a nuestra memoria a largo plazo, sino que también actúa sobre nuestra memoria emocional y sobre nuestros sentimientos. De hecho un estudio confirma que los olores ligados a un momento emotivo particular de nuestra vida son mucho más poderosos a la hora de evocar recuerdos en nosotros que olores neutros o incluso que imágenes de momentos especiales. Esto se ha observado utilizando resonancia magnética. Este evocar recuerdos sentimentales actúa también sobre el sistema límbico, ofreciéndonos una explicación al bienestar que de repente sintió Marcel al comerse su bollo con té.

Y esto no solo es observable a nivel macroscópico o subjetivo, sino también a nivel molecular. Un drástico aumento de small RNAs de la mitocondria de las dendritas de neuronas del hipocampo de ratones estimulados con olores, lo cual se cree que está ligado a la proliferación de las mitocondrias para asegurar (energéticamente hablando, recordemos que las mitocondrias son las centrales energéticas de la célula) la proliferación de dendritas y así asegurar las sinapsis (interacciones entre neuronas).


¿Y a donde nos lleva todo esto? Bueno, puesto que los olores parecen influirnos tan intensamente, ¿no podríamos utilizarlos en nuestro beneficio? Sobre todo, aprovechando su gran influencia sobre el sistema límbico, podríamos utilizarlos como complementos a tratamientos de enfermedades que afectan al estado anímico, como la depresión. Pero que conste que no hablo de la conocida “Aromaterapia” que  NO está basada en pruebas científicas (y que tiene toda la pinta de ser otro engañabobos a la altura de la vinoterapia o chocolaterapia). Hablo de la aromachología, que pretende investigar la influencia de los olores en la mente humana utilizando pruebas que tengan un criterio científico. Resumiendo, la aromaterapia es a la aromachología lo que la astrología a la astronomía. Por ejemplo se ha determinado que la lavanda tiene componentes volátiles que, in vitro, disminuyen la creación de AMPc, lo que se asocia a la relajación; pero que la cantidad de esos compuestos absorbidos por un ser humano son tan pequeños que no tienen efecto alguno.

También la aromachología estudia la el efecto de los olores a través de la psicología, es decir no es el químico en si lo que nos cambia, sino nuestra percepción de ese aroma. Sin embargo aquí nos topamos con que los olores pueden producir un efecto similar al de un placebo (si decimos que un olor es excitante aumentará el ritmo cardiaco de los sujetos tanto si está el olor como si no, si les hemos dicho que está presente), o que el efecto de un olor está asociado con experiencias anteriores donde se olió esa fragancia (si la primera vez que se olió estábamos anímicamente deprimidos, es muy probable que olerlo de nuevo nos coloque en la misma situación anímica).

Y todo esto a raíz de un té y una magdalena.

PD: buscando imágenes estoy viendo que diversas marcha de cosméticos se han apropiado también del nombre de la aromachología para vender sus productos, debe de ser que “aromaterapia” ya es muy mainstream.

PDD: esta no es la única relación entre Proust y el cerebro, si recordáis el primer tomo de su gran novela se titula “Por el camino de Swann” y las células del sistema nervioso periférico encargadas de proteger los axones neuronales, la vías de comunicación, caminos de las neuronas, se llaman células de Schwann; alucinante coincidencia, ¿no?

Fuentes:

Herz, Rachel S. (2009)'Aromatherapy Facts and Fictions: A Scientific Analysis of Olfactory Effects on Mood, Physiology and Behavior', International Journal of Neuroscience,119:2,263 — 290.

Rachel S. Herz, James Eliassen , Sophia Beland , Timothy Souza. Neuroimaging evidence for the emotional potency of odor-evoked memory, Neuropsychologia 42 (2004) 371–378.

Y. Soudry, C. Lemogne, D. Malinvaud, S.-M. Consoli, P. Bonfils. Olfactory system and emotion: Common substrates, European Annals of Otorhinolaryngology, Head and Neck Diseases Volume 128, Issue 1, January 2011, Pages 18–23.

Smalheiser NR, Lugli G, Thimmapuram J, Cook EH, Larson J. Mitochondrial small RNAs that are up-regulated in hippocampus during olfactory discrimination training in mice, Mitochondrion. 2011 Nov; 11(6):994-5.


Jonah Lehrer. Proust y la neurociencia, Paidós 2010.

Marcel Proust. En busca del tiempo perdido. Por el camino de Swan (I). Editorial Origen, 1982.

martes, 4 de enero de 2011

2010

Puesto que ha acabado el año 2010 todos los medios de (des)información, así como blogs y demás sitios donde puedes escribir lo que quieras, están haciendo recopilatorios de noticias y valoraciones de el año y muy a menudo también de la década. Así que me siento levemente presionado a hacer lo mismo (por eso del instinto de mutación que tenemos los humanos y tal). Pero entonces pensé, ¿qué sentido tiene hacer una valoración cada año? ¿o cada década?; ¿por qué no cada 6 meses o cada 5 años? Otra cosa que es arbitraria y como no me apetece seguir ciegamente arbitrariedades, no voy a hablar del 2010 ni de la primera década de los 2000.

En su lugar voy a hablar de un libro que he leído recientemente: el Diario de Ana Frank. Pero no para hablar de judíos ni del Holocausto, al menos no directamente.
El Diario tiene un par de peculiaridades: la primera es que es un documento real, y escrito día a día, por lo que no se omiten detalles y la historia es verídica, no inventada en la cabeza de ningún escritor. La segunda es que fue escrito por una chica en plena pre-adolescencia (de los 13 a los 15 años). Además la versión que he leído es reciente por lo que se han incluido muchos fragmentos realmente interesantes omitidos en versiones anteriores por el padre de Ana Frank.
Yo el libro lo dividiría en dos partes, separadas (mas o menos) por octubre de 1943. En la primera se pueden observar claramente los cambios de humor, la inmadurez y la agresividad de Ana, normal en la pre-adolescencia, pero acentuada por el hecho de estar encerrada con otras 7 personas. En esta parte los sentimientos que se reflejan en el diario son básicamente de rabia y de frustración frente a un mundo que se ha venido abajo y unos adultos incapaces de comprenderla. No obstante esta primera parte es un poco repetitiva, es casi una sucesión de peleas entre los demás habitantes de la "casa de atrás".
La segunda parte es muchísimo más interesante, se puede ver claramente como Ana madura, al menos psicológicamente, como las peleas van remitiendo y como va surgiendo un nuevo sentimiento en ella. Esta parte es como una sucesión de fotogramas que muestran el proceso por el que madura una persona. Ella misma escribe una entrada de su diario dedicada a reflexionar sobre los cambios que le han sucedido psicológicamente, como ha avanzado y como se ha independizado sentimentalmente de sus padres. Además en esta etapa surge su pasión, que es escribir cuentos, y decide su camino: estudiar periodismo y llegar a ser escritora.
No se si lo es, pero debería ser un libro de lectura obligatoria para psicólogos, es una maravilla.
Una vez uno ha terminado de leer el libro y se tiene un profundo conocimiento sobre la psique de Ana, casi como el de un amigo o un hermano; es inevitable romper a llorar (sea por fuera o por dentro) al recordar su trágico final, por que es digno de una tragedia griega: faltando meses para la liberación de Holanda y tras haber madurado y aprendido a convivir encerrada con otras 7 personas; son delatados y enviados a campos de concentración, donde todos morirán, excepto el padre de Ana.
Es una prueba de la estupidez y a la vez de la belleza interior humana; a veces me pregunto por qué suelen ir de la mano ambas.
Saludos